Ella es tan bonita, solía ocultar su rostro entre la selva de los mechones de sus pelos enredados, está loca y todos lo dicen, su perfume esparcía la espesa sensación de el olor a jazmín que transmitía, hablaba sola, la loca de los ojos ver
des, tan verdes como el aguacate y la lechuga, la que jugaba a no pisar las líneas dibujadas en el suelo, la niña que besaba el reflejo del espejo para quitar el carmín de sus labios, la que remplazaba la letra “O” de sus textos por corazones rojos. Emily es tan excesiva a tus ojos, que siempre habla del chocolate de tus pupilas, ella desayuna tus recuerdos, y por si no lo sabías odia el insomnio que le regalaste la vez que te fuiste.

