Hoy desperté muy temprano, tuve la suerte de observar los primeros rayos
del sol, como cada mañana me prepare café, entre a mi habitación y
rompí un retazo de lienzo, uno de esos que tenia de sobra, uno de esos
con los cuales solía dibujar tu nombre,
alrededor del contorno de los recuerdos que pintaba, sostuve mi pincel
lleno de polvo, lo limpie y empecé a pintar, le robe muchos minutos al
reloj tratando de dibujar tu nombre como lo hacía antes, nunca pensé
volverlo a escribir, pero hoy volví a cosas viejas, volví a oler la
tierra mojada que solía dejar el rastro de las primeras gotas de lluvia
de la mañana, volví a mirar tus fotos, volví a recordar los textos que
me dedicabas, volví a sentir tus dedos entrelazar mi pelo enredado,
volví a recordar cada una de tus palabras, y tu olor, volví a oler el
frasco de perfume vacio, ese que tanto te gustaba, volví a pintar mis
uñas con el mismo barniz, recordando el pasado, torturándome
inútilmente. No hay nada que no puedas encontrar en el presente. Nada. Y
en ese instante me di cuenta de que no vales la pena. Nunca lo hisiste.

