Hoy me hice
una promesa a mí misma, prometí olvidarte y dejarte ir, como cuando soltaba los
globos de colores en el patio de mi casa cuando era niña, poco a poco los
soltaba; escuche que cambiaste de número, que ya no eres tan lindo y tierno
como antes, que ya no soy yo la que te hace suspirar, ni la que ocupa un lugar
especial en tu bandeja de entrada de los mensajes de texto en tu celular. Junio
derrama sus restos recayentes que queman mis ojos, estamos a comienzos de un
nuevo mes y lo empiezo llorando, con el rimer de mis ojos esparcido entre mis
mejillas, lo empiezo sola, extrañándote, rogándole a la vida que todo cambie,
tan solo espero que sea diferente, que todo lo que al menos intento resulte, en
fin, eres bienvenido julio, trátanos bien.

