Y entonces la vialactea, perdió el azul intenso que pintabas cada vez que tus parpados chocaban la selva hechizada de tus pestañas, las nubes desvanecieron la forma de tus manos, y el chocolate que espesaba tu mirada, derritió lentamente mi corazón, ¿Dónde está lo bonito? La luna se llevo consigo todas las fotografías que mi mirada captaba, el sol se hiso oro liquido, la esencia del el tabaco y el chanel se llevaron con sigo el olor natural que los girasoles obsequiaban, las lagrimas se volvían cristal, y endurecían tu rostro hasta el punto de que cansaba derramarlas, y no importaba, no importaba cuan bonito se vestía un día de septiembre, porque no estabas ahí, no estabas para pintarlo, porque no importase lo que sentía.