El reloj marco las 2:30 am, y los recuerdos volvieron a acechar cada uno de mis pensamientos, se que sonara patético, pero he vuelto a mirar mi celular, imaginando que llamas para recordarme que me extrañas. Y aquí estoy, otra vez sentada frente al monitor de la pantalla de la computadora, degollando estos sentimientos que frunces cuando tus ojos aclaran mis pupilas, pensando que tendrás el astuto valor de recoger los pedazos quebrantados que dejaste cuando te fuiste, y te fuiste, lo hiciste sin recordarme que me querías, sin dejar que te diese las gracias por coser una sonrisa en mis días sin ilusión. Otra vez ahogándome en recuerdos, esperando que tu orgullo se detenga, y que te llevas esa incomoda sensación a la que suelo llamar “insomnio”, que te lleves el dolor liquido de mis sonrisas, que te lleves el contorno oscuro que cubre mis ojos, por todas aquellas noches que pase sin dormir por mirar tus fotos. Es cuando me dije a mi misma que la lluvia tenía razón, no volverás, no importa cuánto te lo escriba.

