Te llore tanto, que desvaneciste todos los sentimientos
líquidos y las falsas esperanzas que obsequiabas a mi corazón cuando una mirada
tuya aclarecía mis pupilas, te tatuaste en mi piel, y te retocaste con la aguja
y la tinta más dolorosa, escribiste tu
nombre en lo más profundo de mi corazón y te encargaste de derretir el
corrector que mis manos pudiesen alcanzar, te aseguraste de marcarme
cicatrices, corrías por mis venas e inyectabas la dulzura de tu mirada, succionaste
mis sonrisas, y destrozaste el dorado color con el que pintaste los atardeceres
juntos, ¿Y sabes que es lo más triste de esta historia? Que mis labios todavía te
ruegan, que mi pelo grita una caricia tuya, que todavía te ocultas en la sombra
de mis sueños más locos, y que no hay forma de parar a mis dedos cuando empiezo
por escribir cuanto te extraño, y quiero que sepas que a pesar de todo solo
espero que seas feliz.
Con amor:
Noniko
Kiyuna

