Su pelo era largo, negro, como un pozo sin fondo en el que residen historias sueños y secretos, sus pupilas captaban la impresión de que constantemente se hundían entre lagrimas y recuerdos, sus labios podían murmurar una frecuente fatiga de no poder gritar lo que sentía. Isabela le decían, ella no es como cualquier chica de 15 primaveras, su mundo es el espejo, ¿su enemiga? ya lo pueden imaginar...