Solía usar el mismo frasco de perfume, su olor era siempre el mismo, sus ojos eran como ese chocolate que siempre quisiste probar, tenía ese tipo de sonrisa que te acoge y te dicen que todo estará bien, era imperfecta, y a la vez perfecta.
A Alicia le gusta escalar las nubes con las zapatillas negras desgastadas que le compro su mamá hace unos años, Alicia va cumplir apenas 12 primaveras, y sueña con viajar a París con una mochila, y bailar ballet hasta desfallecer, está harta de aspirar la perfección, y de las etiquetas que hay que soportar los días lunes en el colegio, odiaba salir de casa, pero aun así paseaba por las calles y dejaba que el sol de la primavera rose su piel, sus mejores amigos eran los libros, estaba cansada de mirarse al espejo y preguntarse como si los signos vitales se le escaparan: ¿Quién soy?, porque ni ella lo sabia...

