No sé si me siento bien o mal, no sé si me cansé, no sé si estoy buscando escusas para culpar mi dolor. Quizás estoy buscando motivos para poder justificar el rechazo que me provocas, cuando los dos sabemos que el único motivo es que no me querés ni un poco de todo lo que te quiero. Debería estar prohibido que te necesite tanto y tú no me extrañes ni por un minuto de tu día.
Los celos desintegran cada pensamiento lógico en mí. No me perteneces, nunca me perteneciste, nunca me vas a pertenecer, yo no me pertenezco.
Si supieras que te quiero con cada pedazo de mí, si supieras que es más de lo que nunca pude dar. Si lo supieras no podrías dejarme así, esperándote, necesitándote, no podrías.... me gusta pensar que no lo sabes, que no sos consciente, es un poco menos triste-.
No puedo soportar y no creo que pueda soportar jamás tenerte tan cerca y que estés tan lejos.
Todas mis miserias pasaron a resumirse en ti cuando apareciste, todo lo que había hecho mal, todo lo que anhelaba y lo que no, desapareció para que todo seas tú.
Ya mis palabras perdieron sentido, desde ese día que me convertí en lo que no quería ser (y lo hice por ti). Sos el peor de los infiernos a los que me sometí y necesito seguir permaneciendo en él.
En mi vida todo siempre fue así, porque yo lo convierto todo en incierto. Quizás todos tenían razón, quizás fuiste un error y una mala decisión, quizás si esa noche no hubiera existido hoy no me sentiría así. Pero no puedo arrepentirme de ti, porque no puedo dejar de sentirte. Muero de ganas de poder decirte adiós para así quizás hacer que me extrañes un poco, pero no puedo perderte, no me permito perderte.
Estoy haciendo por ti mucho más de lo que crees, demuestrame que vale la pena esta vez.
Me dueles.

