La insanidad mental de la señorita melodramática la hace creer que puede escribir... Ríete con ella o DE ella.
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Soy de carne y hueso en un mundo de plástico by Noniko Kiyuna is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

17/2/13

La vida sabe distinto desde una cama de hospital...

Max sueña con ser aviador, con poder rozar las nubes con la punta de sus dedos desde su avión. Quiere que alguien le enseñe a tocar el acordeón, y a alcanzar con la lengua la punta de sunariz. Max sabe escribir su nombre y contar hasta diez, Max sabe que el cielo es azul, que los algodones de azúcar son rosas y que el cespet del parque es verde, porque lo ha visto en las películas. Ha oído la risa de los niños, la música y el pitido del tren, porque todos los días Greta le trae de regalo un sonido, que captura en su grabadora. Max ha olido las rosas, porque cuando cumplí los siete años su mamá le trajo una, para que conociese un poco mas del mundo que existe fuera de las sabanas del hospital. Todos los días, después de que la enfermera le traiga el desayuno, mira por la ventana y sueña. Con pisar la luna, con besar a una chica, con ser tan viejo que la barba le cresca hasta los tobillos. Max tiene 11 años y ni un solo pelo en su cabeza, pero cuando se pone su peluca rubia apenas se le nota. Con la morena si, por eso apenas la saca del ropero. Sueña con vivir hasta los mil años, pero ha oído a los médicos decir que probablemente no alcanzara los dieciséis. Sabe que es distinto a los demás, porque los niños que ve en la televisión tienen cabello y salen a la calle , y juegan con pelotas, y se ríen. Lo que no sabe es que forma parte de los siento setenta mil niños que viven hoy en día en los hospitales, sin saber que la clave de su encierro se encuentra en una sola palabra: Cáncer.