Es inevitable no acceder a poner mi cara de pendeja cada vez que estoy a tu lado, y ¿sabes? A pensar de eso me agrada estar contigo, haces que me sienta... Feliz. Temía tanto que pasase todo esto, sé que no tienes la culpa, que no puedo exigirte que me quieras, que no podré acceder a tu corazón, porque ¿quién soy yo ara hacer eso? Nadie, lo sé.

