¿Qué pasa cuando se agotan las fuerzas para seguir y no queda otra que dejarse llevar por la corriente? Se animó y un día se lo pregunto a lo más profundo de ella misma. Esta vez no quería el sonido de su mejor compañía, asi que apago el reproductor; Tampoco los oídos de sus mejores amigas, esta vez no, sólo ella consigo misma. Tomo valor y como primer medida separo al mundo en dos polos que lo único que tenían en común era el resultado que perseguían, la felicidad.
Por un lado estaban los que creían encontrarla en esos pequeños pero intensos momentos, esos que te dejan sin aliento pero que asi mismo anteceden a la tormenta, a esos muchísimo peores, una montaña rusa sin fin. Y por otro lado se encontraban aquellos que la creían encontrar en un estado de neutralidad estando tan lejos de caos como de la misma felicidad.
Si lo que intentaba ella era encontrar una solución tuvo que admitir que ahora estaba más perdida que nunca. Pero justo en ese momento se hizo otra pregunta "¿y si la cosa no es blanco y negro?". Esto le basto para entender que esta vez no había ningún "él" en el que encontrara lo que buscaba, entendió que su felicidad dependía plenamente de ella. Si, tan simple y muy buscado.
Entendio que a veces un "final feliz" no consiste en esa excepción a la regla, en ese "...Y vivieron felices por siempre’" y que a veces solo consiste en juntar fuerzas, suspirar y seguir.

