No, no hace falta que contestes este mensaje, que lo llenes de tus mentiras y promesas. Venía a escribirte que te extraño y, ¿sabes qué? Es absurdo. Es absurdo sentir que te extraño cuando puede que nunca te haya tenido. Y sé que si contestas este mensaje caeré rendida a tus pies, es por eso que te pido que no lo hagas, quiero que lo leas y que lo cierres, al fin y al cabo sigo siendo la misma niña tonta de siempre, y tú seguirás siendo el mismo rompe corazones que conocí. Ya nos conocemos, ya escribimos una historia, ya nos enamoramos hasta caer en la mentira de creer en el “para siempre”.
Ya no necesito más mentiras, sino realidades. Y siendo que lo nuestro no es real, no lo necesito en mi vida. No, ya no.
