Quería escribirte una carta. Una de esas largas que tardarías mucho en leer, con perfume en ella. Una carta que desbordara el amor que te tengo y un par de sentimientos más. Una carta que te hiciera pensar en mí por sólo un segundo.
Pero si aquel abrazo no te dijo nada, no puedo esperar a que un trozo de papel te cuente todo.
