Le robaste canciones a Aerosmith y me las dedicaste porque querías creer que eso nos hacía mejores. Especiales. Únicos.
Le robaste tres estrellas al cielo y les pusiste mi nombre y a mis sonrisas las convertiste en versos de una canción a la que después le cambiaste la historia y dijiste que era para ella. Pero es que cada acorde suena a mí y a nuestros besos. Tienes los labios cargados de historias y mentiras y por eso te convertiste en músico y en besador.
Y se sintió tan especial que pensé en pedirte un "para siempre" y una sudadera para dormir abrazada a tu olor. Quería que fueras, que nunca dejaras de ser.
Pero las canciones adquirieron un nuevo sentido y ella tomó un papel protagónico en la historia para la que tú abriste el telón. Lentamente me retiré hasta ver todo en un "detrás de escena" y te veías demasiado gris desde ahí como para pensar en quedarme para siempre.
Me siento mejor desde que fui yo la que abrió el telón de una nueva historia. Me gusta ser la que escribe el guión y no existen más tus canciones.

