Ansío. No te entiendo, pero te deseo en los rinconces de mi vida donde los demás tienen el paso prohibido.
Tiemblo. Tan fuerte que te sorprende cómo es tocar una piel que se eriza cuando le has puesto apenas un dedo encima.
Te toco. Retrocedes, ¿cómo puede ser tan fuerte?
Me miras. Y eso basta.
Ardes como si fueras fuego.
Quemas sin dejar rastro.
Sin cicatriz para recordar, ¿cómo puedo saber que fue real?

