Ya no tengo
estilo, ni sé cómo empezar, ¿cómo podría redactar en un texto de líneas contadas
como este, el increíble cúmulo de emociones acumuladas (valga recalcarlo) en este largo y recóndito tiempo donde, siquiera me animé a asomarme al teclado o este
espacio llamado blog?
No tengo la menor idea, no recuerdo cómo se sentía dejar
fluir en el teclado. Desde que conocí la música deje por un lado esto, la
música me ha llevado a conocer muchísimas personas, y eso, para una cabeza de
tortuga escondida en el caparazón como yo, cuando se trata de socializar, es
bastante, bastante un logro, logro, ¿dije logro?, ¿no? Pues, un logro.
Es un mundo aparte, ya no tan ajeno, otro mundo, pareciese que la gente de ahí
viviera una entre un sueño lucido y esto que llamamos realidad, pareciese, que siempre
quisiese estar apegada a ese marullo mágico que adormece la consciencia, a fin
de cuentas eso es, la música es un marullo mágico que te adormece la
consciencia.
Estos días he estado pensando, que el hecho de haberme ido
por tanto tiempo de este otro marullo mágico de letras (no tan adormecedoras)
me ha desorbitado un poco, de lo que soy yo, es extraño, hay periodos, recuerdos,
recuerdo, no puedo parar de recordar, de hecho, hace unos minutos me acerque
nuevamente al teclado con la intensión de escribir sobre ti, y mira nada más.
Mi mente es una especie de torbellino, tengo tantos pero tantos pensamientos
que no tienen un orden, todo pasa, pienso, pienso, pienso, empiezo a hacer conexiones,
y voy más rápido en mi mente que con lo que podría decir o expresar.
Es como si mi subconsciente te evitase, porque, vamos, sé
que no eres bueno, de eso estoy segura, sabes que no eres bueno, es innegable,
pero por alguna razón, mi yo tarada y masoquista sin sentido, está ahí, de
vuelta. Pensando,
Un día te dije que quería escapar, y estoy tan cerca, de
irme lejos, literalmente unos papeles y ¡capuff! No volvería aquí en mucho
tiempo. Dejaría atrás todo, no sólo a ti, todo, todo está aquí, mi historia
está aquí, tú estás aquí, es por eso, que es muy difícil, a veces me
contradigo, quiero, simplemente quiero pensar que estoy siendo una tonta. Que
no puedo conformarme, que aquí no hay nada que pueda ser mío, ¿y si simplemente
no se trata de eso? ¿Y si estoy errada en decir que debe haber algo de mi
propiedad o debo adueñarme de algo para sentir la seguridad, de que tal vez no
merezca la pena dar un paso tan grande
como atravesar el atlántico para escapar de esto que a veces ahoga? Bueno, ahoga, ya lo dijimos.

